
Belén viviente de los alumnos de La Consolación
Cerca de 400 alumnos del colegio Nuestra Señora de la Consolación de Vila se han involucrado en la creación de un belén viviente al que no le falta detalle: desde el escuadrón de soldados romanos al trono de Herodes, pasando por las escenas de la anunciación a los pastores y el nacimiento. Y todo ello con la banda sonora de villancicos que prepararon para la ocasión los alumnos de 1º de la ESO.
El Colegio Nuestra Señora de la Consolación de Vila se volcó ayer en la recreación de un belén viviente. Después de muchos meses de trabajo, cerca de 400 alumnos se convirtieron en personajes de las diferentes escenas del nacimiento de Jesús.
Ademas, el belén viviente incluyó una sorpresa: un homenaje a Isidor Macabich. «Hemos recreado en la capilla las escenas de la anunciación y nacimiento que escribió en ´Líricas´ de 1922. Hemos encontrado en el centro una edición original muy viejecita y vimos que dentro del libro había un diálogo que hemos grabado para las escenas», explicaba ayer la directora del centro, Marisa Roig.
La idea de recrear las escenas de la biblia en la capilla del centro, a oscuras e iluminando solo con linternas cada una de las acciones, fue del profesor de educación física, Pepe Llull, y de la profesora de Literatura de Bachillerato, Lucía Herranz. El hijo de esta última interpretó el papel de Jesús en el belén, aunque le costó un poco reposar en el pesebre rodeado de tantas cámaras.
Todos implicados
Los alumnos de primero de Bachillerato fueron los encargados de hacer todo el montaje de la capilla en el que no faltó la ofrenda de los Reyes Magos y la anunciación del ángel a los pastores. «Hay que agradecer el trabajo a todos los alumnos porque se han implicado muchísimo, pero también a todos los profesores que han trabajado para que todo esto haya salido bien», valoraba la directora, que apuntaba que llevan pensando en ideas para el belén viviente desde principios de curso, aunque no han podido ponerse a hacer todo el montaje hasta hace dos semanas. «Le hemos dedicado todas las energías posibles. Hemos venido a horas fuera de trabajo y las monjas nos han ayudado muchísimo», añadía la directora.
El gran miedo de alumnos y profesores ayer era que lloviera por la mañana, pero finalmente aguantó y pudieron montar las escenas previstas en los dos patios: el interior y el exterior.
Los estudiantes de la ESO y de Primero de Bachillerato dieron vida a los personajes: La entrada de la escuadra de romanos, protagonizada por los alumnos de 2º de la ESO dio el pistoletazo de salida a las demás actividades. En el patio exterior estaba montado el mercadillo «inspirado en los del tiempo de Jesús» que montaron los alumnos de 3º y 4º de la ESO. Ya dentro del colegio, los alumnos de 1º de la ESO recibían a los visitantes cantando villancicos bajo la dirección de Rocío Herranz, profesora de música.
Dentro de la capilla estaban representadas las escenas más importantes: la anunciación y el nacimiento, a cargo de los alumnos de 1º de Bachillerato.
El grupo de 2º de la ESO se caracterizó como de animales: renos, ciervos o gatos.
No faltaron otros personajes más exóticos, como las bailarinas del templo, así como Herodes y su séquito.
Durante toda la mañana, las diferentes escenas fueron recibiendo la visita de los alumnos de Infantil y Primaria, que se quedaban extasiados ante cada una de las escenas. Los padres y madres también visitaron la recreación a última hora de la mañana.
Cati Palau, tutora de 2º de la ESO, vestida de pastorcilla, explicaba que han trabajado «a fondo» para crear distintos pasajes bíblicos, mientras que el profesor Joan Gimeno añadía que han intentado hacer la recreación lo más fiel posible a la Biblia. «Los alumnos de 4º y 3º de la ESO han preparado un mercado judío, que podría ser el que habría en el templo de Salomón, con comida y otras cosas. Lo recaudado por los alumnos se destina a los fondos del viaje de estudios de 4º de la ESO», añadía el profesor. «Hemos intentado ambientarlo lo mejor posible, según la época y nos hemos informado bien y documentado».
Por su parte, la Granja de Santa Gertrudis les dejó una partida de quesos ibicencos a precio de coste para venderlos en el mercadillo, mientras que algunos alumnos que tienen naranjos en casa también llevaron frutas para vender.
Otra parte de los alumnos recrearon oficios de la época en diferentes estancias del colegio y cantaron villancicos y otras canciones en el patio del colegio acompañados por una guitarra y un teclado.



























